La raza

maine coon de la chispa

El Maine Coon es, sobre todo un gato enorme, actualmente es una de las razas más populares, de aspecto salvaje y gran tamaño.

 

Los gatos machos pueden llegar a pesar 7-10 Kg. y aproximadamente unos 5-7 Kg. las hembras.
Conviene no dejar de lado su morfología: la forma de la cabeza, su cuerpo, su típico pelaje, y, por supuesto su comportamiento tan particular.

 

En sus inicios, el Maine Coon no tenía todavía ese porte tan espectacular con el que se le conoce hoy en día. Aunque es cierto que ya era un gato fuerte, peludo y perfectamente adaptado a las difíciles condiciones de vida del el noroeste de los EE.UU. ,y sobretodo un buen cazador.

 

 

Pero su cabeza era menos larga y más redondeada que la de hoy en día, su pelaje era más poblado y la raza era más heterogénea.
Desde entonces esta raza de gatos ha evolucionado mucho.

 

Los Maine Coon son “gatos grandes”, con un esqueleto fuerte y de gran musculatura, por eso es considerado como la raza de gatos más grande.
Su zona pectoral es grande, sus patas son espesas y largas, su cola es una de las más largas y peludas de la especie felina doméstica.
La mirada del Maine Coon es cautivadora, sus ojos son grandes, ovalados y colocados en oblicuo.

 

En cuanto a los colores, todos los tonos de ojos verde son admitidos.
No existe relación entre el color de los ojos y su pelaje, excepto en los gatos blancos que pueden tener los ojos azules o uno de cada color.

 

Como gato rústico que es, esta raza de gatos esta equipada con un pelaje suficientemente abundante como para protegerlo de la intemperie y tiene una ligera capa de bajo pelo.

 

HISTORIA DE LA RAZA

 

La moda ha tenido una influencia decisiva en el desarrollo en tan corto lapso de tiempo.

 

Hace más de un siglo el Maine Coon empezó a ser apreciado por los criadores de gatos americanos y a ser exhibido en las exposiciones felinas. Tras un eclipse bastante prolongado, provocado sin duda por el interés en otras razas más exóticas, como el persa, reapareció con toda su fuerza en las competiciones felinas a partir de la década de 1960. el Maine Coon se ha mejorado y perfeccionado, conservando al mismo tiempo las cualidades rústicas que constituían su originalidad, hasta convertirse en “el gigante dulce” “el león doméstico” e incluso “la fuerza mansa” que se le considera hoy en día.

 

Las leyendas

Un cruzamiento improbable

 

Esta versión, la más conocida, parece también la menos lógica, ya que se basa en una imposibilidad genética. Evoca el cruce del gato silvestre con un mapache (la cola anillada de éste justificaría es idea delirante). Son especies diferentes, con distintos cromosomas y genes y aceptar esto sería lo mismo que aceptar la posibilidad de una hibridación perro/gato. No obstante, esta leyenda ha tenido eco, ya que el nombre de la raza sigue respaldándola. Raccoon, de hecho, significa “mapache” en inglés americano, mientras que Maine hace referencia a su lugar de origen, el estado del mismo nombre.

 

El papel de los marineros

 

La historia nos ofrece una explicación más romántica: hacia 1973, el capitán Samuel Clough, de Wiscasset, Maine, transportaba en el Sally los efectos de la reina María Antonieta. Entre los muebles, objetos de arte, papeles, cuberterías de plata y vajillas de porcelana, había seis gatos de pelo largo de la reina, sin duda tres angoras turcos, muy apreciados por la nobleza. Estos felinos regios se mezclaron con los gatos locales. Serían los antecesores reales del Maine coon.

 

Otra leyenda local atribuye al capitán Maine (hasta su nombre es improbable) la creación involuntaria del Maine coon. Este capitán inglés de los mares, vil mercader de esclavos entre otras mercancías, estaba loco por los gatos y poseía una verdadera colección de ellos a bordo. Dirante sus escalas en Gran Bretaña, donde los persas y los angora eran muy apreciados, sus gatos confraternizaron con sus congéneres de pelo largo. Los gatos de pelo largo salidos de estos cruzamientos recibieron el nombre de Coon’s Cats.

 

También se dice más comúnmente, que los marions llevaban en sus largos viajes gatos de angora y persas que , al aparearse con gatos domésticos de las regiones frías norteamericanas, dieron lugar, con el paso del tiempo y las importaciones, al rústico y majestuoso Maine Coon.

 

¿Descendiente de los vikingos?

 

Es igualmente posible que los ancestros del Maine Coon llegaran de la mano de los vikingos, a quienes se ha atribuido a veces el mérito de ser los primeros en oner pie sobre el suelo norteamericano, antes que los españoles. Se sabe que los vikingos viajaban con gatos, buenos vigilantes del grano de las bodegas. La conexión entre la leyenda de María Antonieta y la de los vikingos se produce en el punto en el que un ardiente admirador de la reina, un diplomático sueco, Axel Von Fersen, conocedor del aprecio que María Antonieta sentía por los animales de pelo largo, habría ofredico a ésta gatos de su fío país.

 

Cruces y selección natural

 

Algunos conocedores defienden unos orígees más pedestres: el Maine Coon sería el resultado del cruce de gatos domésticos y gatos salvajes. Esto se tradujo en la aparición del bobcat (Lunx rufus), primo del lince. De tales cruzamientos se conservan diversos testimonios: los gatos se describen como fuertes, musculosos, con un manto muy denso y orejas bien dotadas de pelusa y con plumetis en el extremo, así como con mechones de pelo entre los dedos. Es evidente que el Maine Coon actual presenta todas estas características.

 

Queda la explicación más darwiniana, que se apoya en la selección natural y la adptación al clima inhóspito del norte de Estados Unidos. La mano del hombre hizo bien oco aparte de repartir por el mundo entero en sus navíos gatos que se adaptaron a una climatología extrema. Salvajes o domésticos, produjeron poco a poco esta raza rústica que con tantos émulos cuenta en nuestro días.

 

Leyendas o verdades

 

Que los antecesores de los Maine Coon fueran regios, disparatados, viajeros, salvajes, importados o simplemente indígenas, no es tan importantes. Cada uno encontrará entre estas leyendas alguna que satisfaga su imaginación o su lógica. Lo cierto es que la raza es antigua y que los criadores fueron lo suficientemente serios y respetuosos como para preservar el atractivo salvje de este animal soberbio, consiguiendo hacerle popular. Puede que ésta sea la verdadera nobleza. El estado de Maine designó al Maine Coon gato oficial en 1985.

 

Los comienzos de la selección

 

Estos gatos rústicos sólidos y buenos cazadores, se convirtieron rápidamente en una preciosa ayuda par los granjeros. El primer Maine Coon registrado en la historia fue uno negro y blanco que respondía al nombre de Captain Jenks of the Horse Marines (título de una canción de music hall de la década de 1800). Pertenecía la Sra. Pierce y a su hermano (1861).

 

A la hora de comprar un gatito de esta raza, hay que tener en cuenta que solo garantiza que el gato sea realmente un “maine coon” el pedigree del gato, y la confianza o responsabilidad del criador, por eso siempre hay que consultar con criadores que estén registrados en algún club felino y críen sus gatos de manera correcta, y es conveniente hacer siempre una visita al criadero para ver el estado de los gatos antes de adquirir uno.